hombre. Bendíceme, padre. Ni lo que te cabe en el ojo.
—La caridad para con el prójimo —dice Martin—. ¿Pero dónde está? No podemos esperar.
―Un lobo con piel de cordero, dice el ciudadano. Eso es lo que es. ¡Virag de Hungría! Asuero lo llamo yo. Maldito por Dios.
—¿Tienes tiempo para un breve trago, Martin? —dice Ned.
―Solo uno, dice Martin. Debemos darnos prisa. J. J. y S.
—¿Tú eres Jack? ¿Crofton? Tres medias pintas, Terry.
―San Patricio querría desembarcar otra vez en Ballykinlar y convertirnos, dice el ciudadano, después de permitir que cosas semejantes contaminen nuestras costas.
—Bien, dice Martín, golpeando con los nudillos para pedir su vaso. Dios bendiga a todos los presentes es mi deseo.
—Amén, dice el ciudadano.
—Y estoy seguro de que lo hará, dice Joe.