de sus compañeros, por turno, una gruesa rebanada de pan clavada en la punta de su cuchillo.
—Eso es folclore —dijo con mucha seriedad—, para tu libro, Haines. Cinco líneas de texto y diez páginas de notas sobre el folclore y los dioses peces de Dundrum. Impreso por las hermanas extrañas en el año del gran viento.
Se volvió hacia Stephen y preguntó con una fina voz desconcertada, alzando las cejas:
—¿Recuerdas, hermano, si de la tetera de la madre Grogan se habla en los Mabinogion o si está en las Upanishads?
―Lo dudo, dijo Stephen con gravedad.
—¿Ah, sí? —dijo Buck Mulligan en el mismo