¡Oh!)
Mr Allfours: I must have notice of that question.
Mr. Staylewit (Buncombe, Ind.): No dude en disparar.
(La oposición irónica aplaude.)
El orador: ¡Orden! ¡Orden!
(La casa se levanta. Vítores.)
—Ahí está el hombre —dice Joe—, el que hizo el renacimiento de los deportes gaélicos. Ahí lo tiene sentado. El hombre que sacó de apuros a James Stephens. El campeón de todo Irlanda en lanzamiento de bala de dieciséis libras. ¿Cuál fue tu mejor tiro, ciudadano?
—Na bacleis, dice el ciudadano, haciéndose el modesto. Hubo un tiempo en que yo era tan bueno como el siguiente, de todos modos.
―Ponla ahí, ciudadano, dice Joe. Lo eras y con un huevo de ventaja.
―¿Es eso un hecho verídico? ―dice Alf.
—Sí, dice Bloom. Eso es muy sabido. ¿No lo sabes tú?
De modo