Dile que estoy boylan de impaciencia.
—Buenas noches —dijo M’Coy de repente—, cuando ustedes dos empiezan…
Nosey Flynn se inclinó hacia la palanca, oliéndola con ruido.
—¿Pero cómo funciona esto aquí, Tommy? —preguntó.
—Hasta la vista, dijo Lenehan, nos vemos luego.
Siguió a M’Coy hacia afuera, cruzando la pequeña plaza de Crampton court.
—Es un héroe —dijo con sencillez.
—Lo sé —dijo M’Coy—. El desagüe, quieres decir.
―¿Alcantarilla? —dijo Lenehan—. Fue en una boca de inspección.
Pasaron por el music-hall de Dan Lowry, donde Marie Kendall, encantadora soubrette, les sonreía desde un cartel con una sonrisa chapucera.
Bajando por el sendero de la calle Sycamore, al lado del music-hall Empire, Lenehan le explicó a M’Coy