digo yo. Güisqui y agua en el cerebro.
―Pásate por lo de Barney Kiernan, dice Joe. Quiero ver al ciudadano.
—Que sea el mavourneen de Barney, digo yo. ¿Algo extraño o maravilloso, Joe?
―Ni una palabra, dice Joe. Yo estuve en esa reunión en el City Arms.
―¿Qué ha sido eso, Joe? —digo yo.
—Comerciantes de ganado, dice Joe, sobre la fiebre aftosa. Quiero darle al ciudadano la dura verdad al respecto.
Así que dimos la vuelta por el cuartel de Linenhall y la parte trasera de los juzgados hablando de esto y aquello.
Buen tipo Joe cuando lo tiene, pero claro, tal como es, nunca lo tiene.
Jesús, no me podía quitar de la cabeza al maldito pelirrojo de Geraghty, el ladrón a mano armada.
Por comerciar sin licencia, dice.
En