como un lógos azteca, operando en planos astrales, su superalma, mahamahatma. Los fieles hermetistas aguardan la luz, listos para el chelado, anilloredondendedor de él. Louis H. Victory. T. Caulfield Irwin. Damas de loto los atienden en los ojos, con sus glándulas pineales refulgentes. Lleno de su dios preside, Buda bajo el platanero. Tragador de almas, tragalmas. Élalmas, ellaalmas, bancos de almas. Tragadas con chillidos chillones, torcidas, torciéndose, se lamentan.
En quintaesencial trivialidad Durante años en este estucherne una ellaalma habitó.
―Dicen que vamos a llevarnos una sorpresa literaria —dijo el bibliotecario cuáquero, amigable y sincero—. El señor Russell, según se rumorea, está reuniendo un manojo de versos de nuestros poetas más