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Capítulo 13

supuesto que hace mucho. Carreteras secundarias. Te atraviesan las tripas por nada. Aún así hay dos tipos con los que te topas. Ceño o sonrisa. ¡Perdón! De nada. El mejor momento para rociar las plantas también a la sombra después del sol. Todavía algo de luz. Los rayos rojos son los más largos. Roygbiv Vance nos enseñó: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo, violeta. Una estrella veo. ¿Venus? Aún no se sabe. Dos, cuando son tres es de noche. ¿Estaban esas nubes de noche ahí todo el tiempo? Parece un barco fantasma. No. Espera. ¿Son árboles? Una ilusión óptica. Espejismo. Tierra del sol poniente esta. El sol de la autonomía poniéndose en el sureste. Mi tierra natal, buenas noches.

Caerocío. Malo para ti, querida, sentarte en esa piedra. Produce flujos blancos. Nunca tendrás entonces unhijito a menos que fuera grandote y fuerte y se abriera paso luchando hacia arriba. Podría pillarme almorranas yo mismo. Se pegan también como un catarro de verano, llagas en la boca. Lo peor, un corte con hierba o papel. La fricción de la postura. Me gustaría ser esa roca en la que se sentó. Oh, dulce pequeñina, no sabes qué aspecto tan lindo tenías. Empiezan a gustarme a esa edad. Manzanas verdes. Agarran todo lo que se ofrece. Supongo que es la única vez que cruzamos las piernas al sentarnos. También la biblioteca hoy: esas chicas licenciadas. Sillas felices bajo ellas. Pero es la influencia del atardecer. Ellas lo sienten todo. Abiertas como flores, conocen sus horas, girasoles, patacas, en salones de baile, lámparas de araña, avenidas bajo los faroles. Alhelíes de Mahón en el jardín de Mat Dillon donde besé su hombro. Ojalá tuviera un óleo de cuerpo entero de ella entonces. Junio era también cuando la cortejaba. El tiempo vuelve. La historia

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