llega el mismísimo escudero farsante —dijo con grandilocuencia el profesor MacHugh.
—¡Fuera de aquí, maldito viejo pedante! —dijo el director en señal de reconocimiento.
—Ven, Ned —dijo el señor Dedalus, poniéndose el sombrero—. Después de eso necesito tomar algo.
—¡Bebed! —gritó el editor—. No se sirven bebidas antes de misa.
―Bien dicho, contestó el señor Dedalus, saliendo. Vamos, Ned.
Ned Lambert bajó de la mesa dando pasitos de lado. Los ojos azules del redactor se desviaron hacia la cara de Mr Bloom, velada por una sonrisa.
―¿Nos acompañas, Myles? —preguntó Ned Lambert.
Batallas memorables recordadas
—¡Milicia de North Cork! —exclamó el director,