Power. Ahí sale el sol otra vez.
Mr Dedalus, escrutando a través de sus gafas hacia el sol velado, lanzó una maldición muda al cielo.
―Es tan incierto como el culo de un niño, dijo.
―Nos vamos otra vez.
El carruaje volvió a girar sus rígidas ruedas y los baúles se balancearon suavemente. Martin Cunningham se retorció con más rapidez la punta de la barba.
—Tom Kernan estuvo inmenso anoche —dijo—. Y Paddy Leonard imitándolo en sus propias narices.
―Sácale el tema, Martin, —dijo con entusiasmo Mr Power—. Espera a oírle, Simon, hablar de Ben Dollard cantando The Croppy Boy.
―Inmenso, dijo Martin Cunningham con pomposidad. Su interpretación de esa