boca: oot.
―Cuatro cordones por un centavo.
Pregunto por qué lo expulsaron del colegio de abogados.
Tenía su despacho en la calle Hume. La misma casa que la tocaya de Molly. Tweedy, fiscal de la corona en Waterford. Conserva ese sombrero de copa desde entonces. Reliquias de la vieja decencia. De luto también.
¡Qué terrible caída, el pobre infeliz! De aquí para allá como rapé en un velatorio. O’Callaghan en las últimas.
Y Madame.
Las once y veinte. Arriba.
La señora Fleming ha venido a limpiar. Haciéndose el pelo, tarareando: voglio e non vorrei. No: vorrei e non.
Mirándose las puntas de los cabellos para ver si están abiertas. Mi trema un poco il.
Hermosa en ese tre su voz: tono lloroso. Un tordo. Un malvís. Hay una palabra malvís que expresa eso.
Sus ojos pasaron vagamente por el apuesto rostro del señor Power. Grisáceo sobre las orejas. Madame : sonriendo. Le devolví la sonrisa. Una sonrisa te abre muchas puertas. Solo educación tal vez. Buen muchacho. ¿Quién sabe si será verdad lo de la mujer que tiene? No debe ser agradable para la esposa. Aunque dicen, ¿quién fue el que me lo dijo?, que no hay carnalidad. Uno se imaginaría que eso pasaría de moda bastante rápido. Sí, fue Crofton quien se lo encontró una tarde llevándole una libra