repasó las uñas de su mano izquierda, luego las de su derecha. Las uñas, sí. ¿Hay algo más en él que ella ve? Fascinación. El peor hombre de Dublín. Eso lo mantiene vivo. A veces palpan cómo es una persona. Instinto. Pero un tipo así. Mis uñas. Las estoy mirando nomás: bien cortadas. Y después: pensando a solas. El cuerpo volviéndose un poco blandengue. Me daría cuenta por el recuerdo. Qué causa eso supongo que la piel no puede encogerse con la suficiente rapidez cuando la carne se cae. Pero la forma está ahí. La forma sigue ahí. Hombros. Caderas. Rollizo. Noche de baile vistiéndose. El refajo metido entre las nalgas
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Capítulo 6
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