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nydus/UlyssesPublic
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Capítulo 13

La tarde de verano había comenzado a envolver al mundo en su misterioso abrazo.

Muy a lo lejos, en el poniente, el sol se iba poniendo y el último resplandor del día, tan fugaz, se posaba con afecto sobre el mar y la playa, sobre el altivo promontorio del viejo y querido Howth, que custodiaba como siempre las aguas de la bahía, sobre las rocas cubiertas de algas a lo largo de la costa de Sandymount y, por último, aunque no menos importante, sobre la apacible iglesia de donde brotaba a veces hacia la quietud la voz de oración dirigida a aquella que, en su pura irradiación, es faro perenne para el corazón zarandeado por las tormentas del hombre, María, estrella del mar.

Las tres amigas estaban sentadas en las rocas, disfrutando de la escena vespertina y del aire que era fresco pero no demasiado gélido. Muchas veces y a menudo solían venir allí a aquel rincón predilecto para charlar amigablemente junto a las centelleantes olas y debatir asuntos femeninos, Cissy Caffrey y Edy Boardman con el bebé en el carrito y Tommy y Jacky Caffrey, dos niñitos de bucles, vestidos con trajes de marinero con gorras a juego y el nombre H. M. S. Belleisle impreso en ambas. Pues Tommy y Jacky Caffrey eran mellizos, que apenas cumplían cuatro años y eran unos mellizos muy ruidosos y malcriados a veces, pero a pesar de todo, unos primores de muchachitos con rostros alegres y risueños y modales entrañables. Estaban chapoteando en la arena con sus palas y cubos, construyendo castillos como hacen los niños, o jugando con su gran pelota de colores, tan felices como el día es largo. Y Edy Boardman mecía al regordete bebé de un lado a otro en el carrito mientras aquel joven caballero soltaba

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