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Capítulo 13

y le dijo al padre Conroy que una de las velas iba a prenderle fuego a las flores y el padre Conroy se levantó y lo arregló todo bien y ella pudo ver al caballero dándole cuerda a su reloj y escuchando la maquinaria y ella balanceaba la pierna más hacia adentro y hacia afuera al compás. Estaba oscureciendo pero él podía ver y miraba todo el tiempo que le estaba dando cuerda al reloj o lo que fuera que le estuviera haciendo y luego lo guardó y volvió a meter las manos en los bolsillos. Sintió una especie de sensación que le recorría todo el cuerpo y supo por la sensación en el cuero cabelludo y esa irritación contra sus ballenas que aquello tenía que estar acercándose porque la última vez también fue cuando se cortó el cabello a causa de la luna. Sus ojos oscuros se clavaron de nuevo en ella bebiéndose cada uno de sus contornos, literalmente rindiendo culto en su altar. Si alguna vez hubo una admiración indisimulada en la mirada apasionada de un hombre, estaba ahí, claramente visible en el rostro de ese hombre. Es para ti, Gertrude MacDowell, y tú lo sabes.

Edy empezó a prepararse para irse y ya era hora de que lo hiciera y Gerty notó que aquel pequeño aviso que le dio dio el resultado deseado porque era un buen trecho por la playa hasta donde estaba el sitio para subir el carrito de empujar y Cissy les quitó las gorras a los mellizos y les arregló el pelo para volverse atractiva por supuesto y el canónigo O’Hanlon se levantó con la capa asomándole tiesa por el cuello y el padre Conroy le tendió la tarjeta para que leyera de ella y leyó en voz alta *Panem de coelo

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