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Chapter 12

la bella Inisfail yace una tierra, la tierra del santo Michan. Allí se alza una atalaya divisada por los hombres desde lejos. Allí duermen los poderosos muertos como en vida dormían, guerreros y príncipes de gran renombre. Una tierra placentera es en verdad de aguas murmurantes, arroyos llenos de peces donde retozan el rubio, la platija, el rabil, el fletán, el eglefino picado, el salmón, la limanda, el rodaballo, el lenguado, los diversos peces de agua dulce en general y otros moradores del reino acuoso demasiado numerosos para ser enumerados. En las suaves brisas del oeste y del este los árboles excelsos Agitan en distintas direcciones su follaje de primera clase, el oscilante sicómoro, el cedro libanés, el plátano exaltado, el eucalipto eugénico y otros ornamentos del mundo arbóreo de los que dicha región está plenamente bien provista. Doncellas encantadoras se sientan en estrecha proximidad a las raíces de los árboles encantadores cantando las canciones más encantadoras mientras juegan con toda clase de objetos encantadores como por ejemplo lingotes de oro, peces plateados, barriles de arenques, pescas de anguilas, bacaladitos, cestas de alevines, gemas marinas púrpuras e insectos juguetones. Y héroes viajan desde lejos para cortejarlas, desde Elbana hasta Slievemargy, los príncipes sin par de la libre Munster y de la justa Connacht y de la suave y lustrosa Leinster y de la tierra de Cruachan y de la espléndida Armagh y del noble distrito de Boyle, príncipes, los hijos de los reyes.

Y allí se alza un palacio brillante cuyo tejado de reluciente cristal es visto por los marinos que surcan el extenso mar

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