y asintió.
—Lo quiere para julio, dijo el señor Bloom.
Él no lo oye.
Nannan.
Nervios de acero.
El capataz acercó el lápiz hacia él.
—Pero espere, dijo el señor Bloom. Quiere que lo cambien. Keyes, ya ve. Quiere dos keys [llaves] arriba.
Vaya escándalo que arman. A lo mejor él entiende lo que yo.
El capataz se volvió para escuchar pacientemente y, levantando un codo, comenzó a rascarse lentamente la axila de su chaqueta de alpaca.
―Así, dijo el señor Bloom, cruzando los dedos índices por lo alto.
Déjale que asimile eso primero.
Mr. Bloom, mirando de soslayo hacia arriba desde la