a ti. ¿Que sí? Molly y Josie Powell. Hasta que aparezca el Príncipe Azul y luego verse una vez en Utopía. ¡Cuadro escénico! ¡Ay, mira quién es por el amor de Dios! ¿Cómo estás? ¿Qué ha sido de tu vida? Un beso y encantada, un beso, de verte. Buscándose defectos el uno al otro. Tienes un aspecto espléndido. Almas hermanas enseñándose los dientes la una a la otra. ¿Cuántos te quedan? No se prestarían ni un pellizco de sal.
¡Ah!
Demonios son cuando les da por ahí. Apariencia oscura y diabólica. Molly me decía a menudo que siento las cosas como si pesaran una tonelada. Rascarme la planta del pie. ¡Ah por ahí! ¡Ah, eso es exquisito! Sentirlo yo también. Viene bien descansar de vez en cuando. A saber si es malo irse con ellas entonces. Seguro por un lado. Corta la leche, hace saltar las cuerdas del violín. Algo sobre plantas que se marchitan leí en un jardín. Además dicen que si la flor que lleva se marchita es una coqueta. Todas lo son. A que sintió que yo. Cuando uno se siente así a menudo se encuentra con lo que siente. ¿Le gusté o qué? El vestido en lo que se fijan. Siempre se reconoce a un tipo que anda cortejando: cuellos y puños. Bueno, los gallos y los leones hacen lo mismo y los ciervos. Al mismo tiempo podría preferir una corbata desatada o algo así. ¿Pantalones? ¿Supongo que yo cuando estaba? No. Con suavidad se llega. No me va el forcejeo. Un beso en la oscuridad y nunca lo digas. Vio algo en mí. A saber qué. Antes me prefiere a mí tal como soy que a algún tipo de poeta con el pelo emplasto de grasa de oso, el mechón de amor sobre