la que se casó, Mooney, la hija del alguacil, la madre tenía un puticlub en la calle Hardwicke que solía andarse pavoneando por los rellanos Bantam Lyons me dijo que se estaba quedando allí a las dos de la mañana sin un hilo de ropa encima, enseñando las vergüenzas, abierta a todo quisque, barra libre para todos.
―El más noble, el más verdadero, dice él. Y se ha ido, el pobre pequeño Willy, el pobre pequeño Paddy Dignam.
Y melancólico y con el corazón apesadumbrado lloró la extinción de aquel rayo del cielo.
El viejo Garryowen volvió a gruñirle a Bloom que estaba fisgoneando por la puerta.
—Pase, pase, que no le va a comer —dice el ciudadano.
De modo que Bloom entra con su ojo de bacalao puesto en el perro y