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Bajo el porche de la oficina central de correos los limpiabotas llamaban y sacaban brillo. Aparcados en North Prince’s street los furgones postales bermellones de Su Majestad, que llevaban a los lados las iniciales reales, E. R., recibían sacos de cartas, postales, tarjetas postales, paquetes, certificados y franqueados, arrojados ruidosamente, para entrega local, provincial, británica y de ultramar.
Señores de la prensa
Carreteros de botas pesadas rodaban barriles haciendo un ruido sordo al salir de los almacenes de Prince y los subían a empujones a la plataforma de la cervecería. En la plataforma de la cervecería subían a empujones barriles que