Da una renovación por dos meses, dice. Después ya verá. Pero quiere un suelto para llamar la atención también en el Telegraph, el rosa del sábado. Y lo quiere si no es demasiado tarde. Se lo dije al concejal Nannetti del Kilkenny People. Puedo tener acceso a él en la biblioteca nacional. Casa de llaves [House of keys], ¿no ve? Se llama Keyes. Es un juego con el nombre. Pero prácticamente prometió que daría la renovación. Pero sólo quiere un pequeño bombo. ¿Qué le diré, señor Crawford?
K. M. A.
—¿Le dirá que puede besarme el culo? —dijo Myles Crawford, extendiendo el brazo para dar énfasis—. Dígaselo tal cual, sin pelos en la lengua.
Un poco nervioso. Cuidado con los turbiones. Todos a tomar una copa. Del brazo. La gorra de yate de Lenehan pidiendo limosna más allá. La labia de siempre.
- Me pregunto si ese joven Dedalus será el alma de aquello.
- Lleva un buen par de botas hoy.
- La última vez que lo vi llevaba los talones al aire.
- Ha estado caminando por el fango en alguna parte.
- Muchacho descuidado.
- ¿Qué hacía en Irishtown?
―Bien, dijo don Leopold, volviendo los ojos, si consigo el diseño supongo que vale una suelta breve. Dará el