en barcos construidos expresamente para ese fin y hacia allí acuden todos los hatos y ganados cebados y primicias de aquella tierra pues O’Connell Fitzsimon cobra tributo de ellos, un caudillo descendiente de caudillos. Hacia allí los carromatos descomunales traen la abundancia de los campos, canastillas de coles de flores, plataformas de espinacas, trozos de piña, judías de Rangún, fanegas de tomates, tambores de higos, surcos de nabos suecos, patatas esféricas y talegas de col rizada iridiscente, de York y de Saboya, y bandejas de cebollas, perlas de la tierra, y cestillos de setas y calabazas confiteras y arvejas gruesas y cebada y colza y rojas verdes amarillas marrones rojizas dulces grandes amargas maduras manzanas abollonadas y cajitas de fresas y cedazos de grosellas espinosas, pulposas y peludas, y fresas dignas de príncipes y frambuesas de sus matas.
Lo reto, dice, y lo contrreto. ¡Sal ahí, Geraghty, infame y sangriento salteador de caminos!
Y por aquel camino van los rebaños innumerables de carneros líderes y ovejas encendidas y carneros recentales y corderos y gansos de rastrojo y novillos medianos y yeguas relinchantes y terneros sin cuernos y lanas largas y ovejas de invernada y las primicias de vacas parideras de Cuffe y animales de desecho y cerdos lechones y cerdos de tocino y las varias y diversas variedades de porcinos altamente distinguidos y novillas Angus y torunos sin cuernos de impecable pedigrí junto con vacas lecheras de primera premiadas y reses vacunas: y siempre se oye un trisar, cacarear, relinchar, mugir, balar, bramar, retiñir, gruñir, chasquear, mascar, de ovejas y cerdos y ganado de pesuñas