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Chapter 12

y a Crofton o como se llame y a él en medio de los dos haciendo como el que está despistado arriba con ellos en el maldito pescante.

—Ándate, le dice Martin al cochero.

El delfín blanco de leche sacudió su crin y, ergguiéndose en la dorada popa, el timonel desplegó al viento la velamen henchida y se abrió paso hacia proa con todo el trapo desplegado, el espinaquí a babor.

Muchas ninfas hermosas se acercaron a estribor y a babor y, aferrándose a los costados de la noble nave, entrelazaron sus formas brillantes tal como hace el hábil tornero cuando labra en torno al corazón de su rueda los rayos equidistantes, de los cuales cada cual es hermano del otro y los ata a todos con un aro exterior y da velocidad a los pies de los hombres cuando cabalgan hacia una hueste o compiten por la sonrisa de damas hermosas.

Así mismo acudieron y se colocaron aquellas ninfas dispuestas, las hermanas inmortales. Y reían, retozando en un círculo de su espuma: y la nave hendía las olas.

Pero caramba, yo estaba justo acabando de inclinar el cacho de la pinta cuando vi al ciudadano que se levantaba para hacerle a patito a la puerta, resoplando y soplando con la hidropesía y él echándole la maldición de Cromwell encima, campana, libro y vela en irlandés, escupiendo y escupiendo babas y Joe y el pequeño Alf alrededor de él como un duende tratando de aplacarlo.

—Déjame en paz, dice él.

Y a fe que llegó hasta la puerta y ellos sujetándolo y se pone a

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