silencio de ópalo: A. E., el místico maestro? Aquella mujer, Blavatsky, fue la que lo empezó todo. Era una buena alhaja la vieja. A. E. le ha estado contando a un entrevistador yanqui que usted fue a verle de madrugada para preguntarle por los planos de conciencia. Magennis cree que debió de estar tomándole el pelo a A. E. Es un hombre de la moral más alta, Magennis.
Hablando de mí.
- ¿Qué dijo?
- ¿Qué dijo?
- ¿Qué dijo de mí?
No preguntes.
—No, gracias —dijo el profesor MacHugh, apartando la cigarrera con un gesto—. Espere un momento. Déjeme decir una cosa. La mejor