tribunal de apelación a una anciana con dientes postizos que sonreía con incredulidad y una falda de seda negra de gran amplitud.
―¿Ves? —dijo—. Mira ahora el último que puse está por aquí: Se da la vuelta. El impacto. Palanca, ¿ves?
Les mostró la columna ascendente de discos a la derecha.
—Buena idea, dijo Narizotas Flynn, sorbiéndose los mocos. Así un tipo que llega tarde puede ver qué ronda toca y qué rondas ya han pasado.
—¿Ves?, dijo Tom Rochford.
Introdujo un disco para él: y lo vio dispararse, tambalearse, ojear, detenerse: cuatro.
Enciende Ahora.
—Le veré ahora en el Ormond —dijo Lenehan—, y le sondearé. Hoy por ti, mañana por mí.
―Hazlo, dijo Tom Rochford.