metido en el ajo?
Una cálida ráfaga de aire calor de mostaza agachada sobre el corazón de Mr Bloom. Alzó los ojos y se topó con la mirada fija de un reloj bilioso.
- Las dos.
- El reloj del pub cinco minutos adelantado.
- El tiempo sigue su curso.
- Las agujas se mueven.
- Las dos.
- Aún no.
Su diafragma anheló entonces hacia arriba, se hundió en su interior, anheló más largamente, con anhelo.
Vino.
Olfateó y sorbió el cordial jugo y, ordenando a su garganta que lo apresurara con fuerza, posó con delicadeza su copa de vino.
―Sí —dijo—. Él es el organizador, a decir verdad.
Sin miedo. Sin cerebro.