CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/UlyssesPublic
EspañolEnglish
Página 148 de 864
Table of Contents

Capítulo 5

Por camiones a lo largo del muelle de sir John Rogerson caminaba sobrio el señor Bloom, pasado Windmill lane, los trituradores de linaza de Leask, la oficina telegráfica de correos. Podría haber dado también esa dirección. Y pasado el hogar de los marineros.

Se apartó de los ruidos matutinos del muelle y caminó por Lime street. Junto a las casitas de Brady un chico de las pieles holgazaneaba, con el cubo de despojos enganchado al brazo, fumando una colilla masticada. Una niña más pequeña, con cicatrices de eccema en la frente, lo miraba, sosteniendo lánguidamente su aro de barril abollado.

  • Dile que si fuma no va a crecer.
  • ¡Ay, déjale! ¡Su vida no es ningún lecho de rosas!
  • Esperando fuera de los bares para traer a papá a casa.
  • Ven a casa con mamá, papá.

Hora floja: no habrá muchos allí. Cruzó Townsend street, pasó frente al ceñudo rostro de Bethel. El, sí: casa de: Aleph, Beth. Y pasado la funeraria de Nichols. A las once es. Tiempo de sobra. Me apuesto a que Corny Kelleher le sopló ese encargo al de O'Neill.

Cantando con los ojos cerrados. Corny. La conocí una vez en el parque. En la oscuridad. Qué gran vacilón. Soplón de la policía. Su nombre y dirección contó entonces con mi turulú turulú tá. Oh, seguro que se lo llevó. Enterrarlo barato en un cómo-se-llama. Con mi turulú, turulú, turulú, turulú.

En Westland Row se detuvo ante el escaparate de la Belfast and Oriental Tea Company y leyó las leyendas de los paquetitos envueltos en papel de plomo: mezcla selecta, calidad superior, té familiar.

148