CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 764 de 864
Table of Contents

Chapter 12

A que te juegas lo que quieras a que le ha metido cien chelines a cinco. Es el único hombre en Dublín que lo tiene. Un caballo negro.

—¡Vaya pieza de mucho cuidado está hecho él también!, dice Joe.

―Cuidado, Joe, le digo. Enséñanos la salida.

—Aquí estás, dice Terry.

Adiós Irlanda, me voy a Gort.

Así que fui atrás al patio a desagotar la bomba y por san Dios (cien chelines a cinco) mientras me estaba descargando el (Descarte de a veinte) descargando la vejiga, carajo, me dije a mí mismo, sabía que andaba intranquilo (dos pintas en lo de Joe y una en lo de Slattery) intranquilo por largarse de una buena vez (cien chelines son cinco libras) y cuando estaban en el (caballo negro) el Mearán Burke me andaba contando lo de la partida de naipes y fingiendo que la criatura estaba enferma (carajo, debo haber hecho como un galón) la culandrona de la esposa hablando por el tubo que está mejor o que está (¡ay!) todo un plan para poder huir con la bolsa si ganaba o (Jesús, qué lleno estaba) comerciando sin licencia (¡ay!) Irlanda mi nación dice él (¡ejem! ¡puaf!) nunca podrán con esos malditos (ahí va lo último) cucos (¡ah!) de Jerusalén.

O sea que cuando volví a las andadas, John Wyse diciendo que fue Bloom el que le dio la idea del Sinn Fein a Griffith para que la metiera en su periódico toda clase de chanchullos, juramentos amañados y sisarles los impuestos al Gobierno y nombrar cónsules por todo el mundo para ir por ahí vendiendo

764