el nombre y la fecha en el libro de lomo desgarrado.
―Sí, señor. Y dijo:
Otra victoria así y estaremos perdidos.
Esa frase que el mundo había recordado. Una turbia liviandad de la mente.
Desde una colina sobre una llanura sembrada de cadáveres, un general que hablaba a sus oficiales, apoyado en su lanza. Cualquier general ante cualquier oficiales. Le prestan oído.
—Vos, Armstrong —dijo Stephen—. ¿Cuál fue el fin de Pirro?
―¿Fin de Pirro, señor?
―Lo sé, señor. Pregúnteme a mí, señor —dijo Comyn.
—Espera. Tú, Armstrong. ¿Sabes algo sobre Pirro?
Una bolsa de rollos de higo reposaba cómodamente en la