quería. ¡Mamá! ¡Mamá! Los niños en el bosque. Asustándolos también con máscaras. Tirándolos al aire para atraparlos. Te voy a matar. ¿Es solo medio divertido? O niños jugando a la batalla. De verdad. Cómo puede la gente apuntarse con pistolas. A veces se disparan. Pobres críos. Únicos problemas el fuego fatuo y la urticaria. Purgante de calomelanos que le di por eso. Después de ponerse bien dormida con Molly. Los mismos mismísimos dientes que ella tiene. ¿Qué es lo que aman? ¿Otro yo?
Pero la mañana que la correteó con el paraguas. Quizás para no hacer daño. Le sentí el pulso. Tic-tac. Era una manita: ahora grande. Queridísima Papli. Todo lo que dice la mano cuando uno la toca. Le encantaba contar los botones de mi chaleco. Recuerdo sus primeros corsés. Me hizo gracia verlos. Pequeñitos al principio. El izquierdo es más sensible, creo. El mío también. Más cerca