sostenida por el sinmango y, tras limpiarse las yemas de los dedos con viveza en la manta, se puso a buscar en el texto con la horquilla hasta dar con la palabra.
―¿Conoció a quién qué? —preguntó.
―Aquí, dijo ella. ¿Qué significa eso?
Él se inclinó y leyó cerca de la uña pulida de ella.
―¿Metempsícosis?
―Sí. ¿Y ese quién es?
—La metempsícosis —dijo frunciendo el ceño—. Es griego: del griego. Significa la transmigración de las almas.
―¡Oh, rocas! ―dijo ella―. Háblanos en cristiano.
Él sonrió, mirándola de soslayo con ojo burlón. Los mismos ojos jóvenes. La primera noche después de las charadas. Dolphin’s Barn. Pasó las páginas manchadas. Ruby: the Pride of the Ring. Hola. Ilustración. Italiano fiero con fusta. Debe ser Ruby el orgullo de la en el suelo desnuda. Hoja cedida amablemente. El monstruo Maffei desistió y arrojó a su víctima lejos de sí con un juramento. Crueldad detrás de todo. Animales drogados. Trapecio en el de Hengler. Hubo que mirar hacia otro lado. La chusma con la boca abierta. Rómpete el cuello y nos partiremos de risa. Familias enteras. Amaestrarlos de jóvenes para que metempsicosis. Que vivimos después de la muerte. Nuestras almas. Que el alma de un hombre después de morir. El alma de Dignam...
—¿Lo terminaste? ―preguntó él.
—Sí —dijo ella—. No tiene nada de verde. ¿Está enamorada del primer