Codal
nydus/Tess of the d’UrbervillesPublic
Página 213 de 608
Table of Contents

XXI

vespertino, no le apetecía estar con los demás, y salió al aire libre, sin saber muy bien hacia dónde encaminaba sus pasos. Se sentía desgraciada —ay, tan desgraciada— al percatarse de que para sus compañeros la historia del lechero había sido más bien un relato jocoso que otra cosa; ninguno de ellos, salvo ella, parecía ver la tragedia que encerraba; con toda seguridad, ni uno solo sabía cuán cruelmente tocaba la fibra sensible de su propia experiencia. El sol vespertino se le antoja ahora desagradable, semejante a una gran herida inflamada en el cielo. Tan solo un solitario carricero de voz cascada la saludó desde los arbustos junto al río, con un tono triste y mecánico, parecido al de un antiguo amigo cuya amistad hubiera agotado.

In these long June days the milkmaids, and, indeed, most of the household, went to bed at sunset or sooner, the morning work before milking being so early and heavy at a time of full pails.

Tess usually accompanied her fellows upstairs. Tonight, however, she was the first to go to their common chamber; and she had dozed when the other girls came in.

She saw them undressing in the orange light of the vanished sun, which flushed their forms with its colour; she dozed again, but she was reawakened by their voices, and quietly turned her eyes towards them.

Ninguna de sus tres compañeras de habitación se había metido en la cama. Estaban de pie en grupo, en camisón, descalzas, junto a la ventana; los últimos rayos rojos del poniente aún calentaban sus rostros y cuellos y las paredes a su alrededor. Todas observaban a alguien en el jardín con profundo interés, con los tres rostros muy juntos: uno jovial y redondo, uno pálido de cabello oscuro, y uno rubio cuyos mechones eran castaños rojizos.

—¡No empujes! Tú puedes ver tan bien como yo —dijo Retty, la muchacha de cabello castaño rojizo y la menor de todas, sin apartar los ojos de la ventana.

213