Un hombre tan bueno podía tener prejuicios contra una mujer que había elegido el domingo, sin percatarse jamás de las necesidades de su caso. Pero ahora le incumbía seguir adelante. Se quitó las botas gruesas con las que había caminado hasta allí, se puso sus bonitos zapatos finos de charol y, metiendo las primeras en el seto, junto al poste de la puerta donde podría encontrarlas fácilmente de nuevo, descendió la colina; la frescura de color que había adquirido por el aire gélido fue desvaneciéndose a pesar suyo a medida que se acercaba a la vicaría.
Tess hoped for some accident that might favour her, but nothing favoured her.
The shrubs on the Vicarage lawn rustled uncomfortably in the frosty breeze; she could not feel by any stretch of imagination, dressed to her highest as she was, that the house was the residence of near relations; and yet nothing essential, in nature or emotion, divided her from them: in pains, pleasures, thoughts, birth, death, and after-death, they were the same.
Se armó de valor con un esfuerzo, entró por la cancela y tocó el timbre. El acto estaba hecho; ya no cabía retirada. No; el acto no estaba hecho. Nadie respondió a su llamada. Había que reunir de nuevo las fuerzas y repetir el esfuerzo. Tocó por segunda vez, y la agitación del acto, unida a su cansancio tras los veinticuatro kilómetros de caminata, la llevó a sostenerse mientras esperaba apoyando la mano en la cadera y el codo contra la pared del porche. El viento era tan mordaz que las hojas de hiedra se habían ajado y vuelto grises, golpeando cada una incesantemente contra su vecina con un