Codal
nydus/Tess of the d’UrbervillesPublic
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XXIX

le producía un alivio exquisito escuchar aquella exclamación impaciente, a pesar de que se había propuesto con tanta intrepidez dejar que la generosidad jugara su última carta en su propia contra. Eso ya estaba hecho, y en ese momento no tenía fuerzas para intentar la inmolación por segunda vez. Se les unió un ordeñador procedente de una de las cabañas, y no se habló más de aquello que tanto les afectaba. Pero Tess sabía que ese día lo decidiría todo.

Por la tarde, varios de los miembros de la casa y ayudantes del lechero bajaron a los prados como de costumbre, muy lejos de la lechería, donde se ordeñaba a muchas de las vacas sin necesidad de llevarlas al establo.

La cantidad de leche disminuía a medida que las animales avanzaban en su preñez, y los ordeñadores temporales de la exuberante temporada verde habían sido despedidos.

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