Codal
nydus/Tess of the d’UrbervillesPublic
EspañolEnglish
Página 300 de 608
Table of Contents

XXXI

Tess escribió una carta de lo más conmovedora y urgente a su madre al día siguiente, y para el final de la semana llegó una respuesta a su mensaje con la caligrafía vacilante y del siglo pasado de Joan Durbeyfield.

Querida Tess⁠: > > Te escribo estas pocas líneas esperando que te encuentren bien, como a mí me dejan al presente, gracias a Dios por ello. Querida Tess, a todos nos alegra saber que de verdad vas a casarte pronto. Pero con respecto a tu pregunta, Tess, te digo en confianza, muy en privado pero con mucha firmeza, que por nada del mundo le digas una sola palabra de tu desdicha pasada. Yo no se lo conté todo a tu padre, siendo él tan orgulloso por causa de su respetabilidad, lo cual, quizás, sea tu prometido también. Muchas mujeres —algunas de las más encumbradas del país— han tenido una desdicha en su tiempo; ¿y por qué vas a pregonar la tuya cuando los demás no pregonan la suya? Ninguna muchacha sería tan tonta, especialmente habiendo pasado ya tanto tiempo, y no siendo culpa tuya en absoluto. Te responderé lo mismo si me lo preguntas cincuenta veces. Además, debes tener presente que, sabiendo que es tu naturaleza infantil contarlo todo lo que llevas en el corazón —¡qué ingenua!⁠—, te hice prometerme que nunca lo revelarías ni de palabra ni de obra, teniendo tu bienestar en mente; y me lo prometiste solemnemente al marcharte de esta puerta. No le he mencionado ni esa cuestión ni tu próxima boda a tu padre, pues él lo iría divulgando por todas partes,

300