Pero hubiese hablado el señor Clare en serio o no, ¿por qué ella, que ahora no podía permitir por motivos de conciencia que ningún hombre se casara con ella, y que había determinado religiosamente no dejarse tentar jamás a hacerlo, iba a apartar la atención del señor Clare de otras mujeres, por la breve felicidad de recrearse en su mirada mientras él permaneciera en Talbothays?
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