a sábado; * las ventanas abiertas no servían para ventilar sin las puertas abiertas, y en el jardín de la lechería los mirlos y los zorzales se arrastraban bajo los groselleros, más a la manera de cuadrúpedos que de criaturas aladas. Las moscas en la cocina eran perezosas, molestas y confiadas, y se arrastraban por lugares insólitos, por los suelos, dentro de los cajones y sobre el dorso de las manos de las lecheras. > Las conversaciones giraban en torno a la insolación; mientras que hacer mantequilla, y más aún
Ordeñaban enteramente en los prados por frescura y comodidad, sin llevar las vacas al establo.
Durante el día los animales seguían obsequiosamente la sombra del árbol más pequeño a medida que este giraba en torno al tronco con el movimiento diurno; y cuando llegaban los tamberos apenas podían quedarse quietos a causa de las moscas.
En una de estas tardes, cuatro o cinco vacas sin ordeñar se detuvieron por casualidad apartadas del rebaño general, tras la esquina de un seto vivo; entre ellas se encontraban Dumpling y Old Pretty, que preferían las manos de Tess a las de cualquier otra muchacha. Cuando ella se levantó de su banquito tras terminar con una vaca, Angel Clare, que la había estado observando un buen rato, le preguntó si querría encargarse de las criaturas mencionadas a continuación. Ella accedió en silencio y, con el taburete extendido a la distancia del brazo y el cubo contra la rodilla, dio la vuelta hacia donde estaban. Al poco tiempo, el sonido de la leche de Old Pretty chisporroteando en el cubo traspasó el seto, y entonces a Angel le dieron ganas de doblar