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nydus/Tess of the d’UrbervillesPublic
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LIII

Pronto se retiró a la cama; y a la mañana siguiente, sintiéndose sumamente indisuesto, se quedó en su habitación meditando.

Las circunstancias en medio de las cuales había dejado a Tess eran tales que, aunque estando al sur del ecuador y acabando de recibir su amorosa epístola le había parecido lo más fácil del mundo correr de vuelta a sus brazos en cuanto decidiera perdonarla, ahora que había llegado no era tan fácil como le había parecido.

Ella era apasionada, y su presente carta, que demostraba que su concepto de él había cambiado debido a su tardanza —un cambio demasiado justificado, reconoció con tristeza—, le hacía preguntarse si sería prudente presentarse ante ella sin avisar en presencia de sus padres. Suponiendo que su amor se hubiera convertido en aversión durante las últimas semanas de separación, un encuentro repentino podría dar lugar a palabras amargas.

Clare por tanto creyó que lo mejor sería preparar a Tess y a su familia enviando unas líneas a Marlott para anunciar su regreso, y su esperanza de que ella todavía estuviera viviendo allí con ellos, tal como él había dispuesto que hiciera cuando marchó de Inglaterra.

Despachó la consulta ese mismo día, y antes de que terminara la semana llegó una breve respuesta de la señora Durbeyfield que no disipó su desconcierto, pues no llevaba dirección, aunque para su sorpresa no estaba escrita desde Marlott.

Señor,

Le escribo estas pocas líneas para decirle que mi hija está ausente de mi lado en este momento, y no estoy segura de cuándo regresará, pero se lo haré saber tan pronto como lo haga. No me siento con la libertad de decirle dónde se hospeda temporalmente. Debo decir que yo y mi familia hemos abandonado Marlott desde hace algún tiempo.⁠—

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