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nydus/Short FictionPublic
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Mucho más valiosas que las piedras preciosas

Su marcada receptividad en materia de verso, y su intrínseca discriminación de la naturaleza y el carácter en él, se convirtieron en ella, a la postre, a medida que crecían, en fuerzas de sostén, ampliando sus facultades tanto de simpatía como de juicio, de modo que pronto llegó a sentir, al leer a ciertos de los mejores escritores, como si ella y Héctor estuvieran mirando el mismo libro juntos, leyéndolo y meditándolo como uno solo, viendo simultáneamente lo que el escritor quería decir y sentir y quería que ellos vieran y sintieran.

De modo que, por la nueva intervención del espacio, no estaban en ningún sentido ni grado separados, sino más bien traídos por este en realidad, es decir, espiritualmente, más cerca el uno del otro.

También Héctor le escribía regularmente un determinado día de todas las semanas, y muy raras veces le fallaba con su esperada carta, en la que expresaba sus pensamientos y sentimientos con mayor libertad de la que jamás había podido alcanzar en la conversación. Esto también fue una ganancia para ella, pues así fue llegándole a conocer cada vez mejor, elevándose con rapidez hacia su nivel de desarrollo intelectual, mientras que ella ya era más que su igual en el desarrollo moral que se halla en la raíz de toda capacidad para el crecimiento intelectual. Así creció Annie, con tanta seguridad —sin irreverencia puedo decirlo— en el favor tanto de Dios como de los hombres; pues al mismo tiempo crecía constantemente en eso que es lo más hermoso de todo: la humanidad.

Tampoco Héctor se vio privado de un consuelo similar en su vida, aunque transcurrida lejos de Annie. Pues, por no mencionar el creciente placer que obtenía al examinar las cartas infantiles de Annie —y aquí rogaría a mi lector que note la distinción esencial entre infantil [childish] e infantino [child-like]*—, llenas de las más agudas percepciones y las más felices expresiones, pronto había llegado a entablar conocimiento con un espíritu afín, un hombre a quien, en verdad, le tomó mucho tiempo llegar a conocer de verdad, pero que, sintiéndose atraído hacia él

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