bienvenida! ¡Una pobre bienvenida en verdad!—tan solo una puerta abierta, un suelo barrido y un fuego para calentar vuestros miembros empapados por la lluvia! La familia dormida, y el hogar rebosante de los fantasmas de tiempos antiguos—el avaro, el pródigo, el libertino, la coqueta—, ¡pues los buenos fantasmas duermen, y no les turba un despertar como el vuestro! Ni un solo hombre, desvelado como vosotros, para interrogaros, y que se le responda a la manera de la vieja rima
“ ‘What makes your eyes so holed?’
‘I’ve lain so long among the mould.’
‘What makes your feet so broad?’
‘I’ve walked more than ever I rode!’
—«¿Pero quién puede saberlo?», continué diciéndome. «Puede ser vuestro infierno volver de este modo. Puede ser que solo en esta única noche de todo el año podáis mostraos a quien puede veros, pero que el