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nydus/Short FictionPublic
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Puerto en la tormenta

Antes de que yo hubiera terminado mis estudios, mi tío llevaba ya algún tiempo siendo almirante. El año antes de que yo dejara Oxford, se casó con lady Georgiana Thornbury, una viuda con una hija. Tras esto, se despidió del mar —aunque me atrevo a decir que no le gustó la despedida— y se retiró con su esposa a la casa donde había nacido, la misma casa en la que te dije que nací yo, que había pertenecido a la familia durante muchas generaciones y en la que ahora vive tu primo.

“Era avanzado el otoño cuando llegaron a Culverwood. No bien se hubieron instalado, cuando mi tío me escribió invitándome a pasar las Navidades con ellos en la vieja casa. Y aquí podéis ver que mi historia ha llegado a su comienzo.

Entré en la casa con sentimientos extraños. ¡Qué anticuada, majestuosa y grandiosa parecía ante unos ojos que se habían acostumbrado a la vulgaridad de lo moderno! Sin embargo, los turbios recuerdos que flotaban a su alrededor le conferían un aire hogareño que, unido a su grandiosidad, producía una sensación de deleite extraordinario. Pues ¿qué hay mejor que sentir que uno se halla en distinguida compañía y, al mismo tiempo, se encuentra en ella como en su propia casa? A día de hoy sigo agradeciendo la lección que aprendí de la sensación de la que he hablado —esa mezcla de reverencia y ternura ante el aspecto del viejo vestíbulo cuando entré en él por primera vez después de quince años, habiéndolo dejado siendo una mera criatura.

“Fui cordialmente recibido por mi viejo tío y mi nueva tía. Pero en el momento en que entró Kate Thornbury perdí el corazón, y hasta el día de hoy no lo he vuelto a encontrar. Aunque me las apaño de maravilla sin él, pues me han prestado uno mucho mejor hasta que encuentre el mío, por lo que, en consecuencia, espero no hallarlo jamás”.

Mi padre miró de soslayo a mi madre al decir esto, y ella le devolvió la mirada de un modo que ahora puedo interpretar como una silenciosa y

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