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nydus/Short FictionPublic
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La Gran Lámpara

Pasó bastante tiempo antes de que tuviera una segunda oportunidad de salir, pues Falca, desde la caída de la lámpara, andaba un poco más alerta y rara vez la dejaba sola por mucho rato. Pero una noche, sintiendo un leve dolor de cabeza, Nycteris se tendió sobre la cama y yacía con los ojos cerrados cuando oyó que Falca se le acercaba y sintió que se inclinaba sobre ella. Sin ganas de hablar, no abrió los ojos y se quedó muy quieta. Convencida de que dormía, Falca se marchó, moviéndose con tanta suavidad que su propia cautela hizo que Nycteris abriera los ojos y la siguiera con la mirada, justo a tiempo de verla desvanecerse a través de lo que parecía ser un cuadro colgado en la pared, muy lejos de la salida habitual. Se levantó de un salto, con el dolor de cabeza ya olvidado, y corrió en dirección contraria; salió, tanteó el camino hacia la escalera, subió y alcanzó la parte alta de la pared. ¡Ay! La gran habitación no estaba tan luminosa como la pequeña que acababa de dejar. ¿Por qué? ¡Tristeza de tristezas! ¡La gran lámpara había desaparecido! ¿Se habría caído su esfera? ¿Y su hermosa luz se habría marchado con grandes alas, convertida en una luciérnaga resplandeciente, remando a través de una habitación aún más vasta y hermosa? Miró hacia abajo para ver si yacía rota en pedazos sobre la alfombra de abajo; pero ni siquiera pudo ver la alfombra. Pero ciertamente no podía haber ocurrido nada muy terrible —ni estruendos ni temblores—, pues ahí estaban todas las pequeñas lámparas brillando más que antes, ninguna con aspecto de que le hubiera sucedido

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