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nydus/Short FictionPublic
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II

¿Que no?

Se acercaba el día en que debían bautizar a la criatura. El rey escribió todas las invitaciones de su puño y letra. Por supuesto, alguien fue olvidado.

Ahora bien, por lo general no importa que se olvide a alguien, solo hay que tener cuidado con quién.

Desgraciadamente, el rey olvidó sin intención de olvidar; y así la suerte recayó sobre la princesa No-me-importa, lo cual era un apuro. Pues la princesa era la propia hermana del rey; y él no debió haberla olvidado.

Pero ella se había vuelto tan desagradable con el viejo rey, el padre de ambos, que él la había olvidado al hacer su testamento; y así no era de extrañar que su hermano la olvidara al escribir sus invitaciones.

Pero los parientes pobres no hacen nada para que uno los tenga presentes. ¿Por qué no lo hacen? El rey no podía ver la buhardilla en la que ella vivía, ¿o sí?

Era una criatura agria y rencorosa. Las arrugas del desprecio se cruzaban con las arrugas del mal humor, y llenaban su rostro de arrugas como una terrina de mantequilla. Si alguna vez un rey pudo estar justificado al olvidar a alguien, este rey estaba justificado al olvidar a su hermana, incluso en un bautizo. Además, tenía un aspecto muy extraño. Su frente era tan grande como el resto de su cara, y se proyectaba sobre ella como un precipicio. Cuando se enojaba, sus pequeños ojos destellaban en azul. Cuando odiaba a alguien, brillaban en amarillo y verde. Cómo se veían cuando amaba a alguien, no lo sé; pues nunca oí decir que amara a nadie

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