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nydus/Short FictionPublic
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Una parábola

partes de precipicios que hacían que el agua pareciera muy negra, aunque era tan pura como el cielo nocturno. Desde una puerta del castillo, a la cual no se podía entrar de ningún otro modo, una amplia escalinata, labrada en la roca, descendía hasta el lago y desaparecía bajo su superficie. Algunos pensaban que los escalones llegaban hasta el fondo mismo del agua.

Ahora bien, en este castillo habitaba una gran familia de hermanos y hermanas. Nunca habían visto a su padre ni a su madre. Los menores habían sido educados por los mayores, y estos por un cuidado y una asistencia invisibles, acerca de cuyas fuentes se habían preocupado, de una u otra manera, muy poco; pues aquello a lo que la gente está acostumbrada, lo considera procedente de nadie; como si la ayuda, el progreso, la alegría y el amor fueran las cosechas naturales del Caos o de la vieja Noche.

Pero la Tradición decía que un día —era totalmente incierto cuándo— su padre vendría y no los dejaría más; pues todavía estaba vivo, aunque nadie sabía dónde vivía. Entre tanto, todos los demás debían obedecer a su hermano mayor y escuchar sus consejos.

Pero casi toda la familia era muy aficionada a la libertad, como ellos la llamaban; y les gustaba correr arriba y abajo, de aquí para allá, vagando sin ley ni orden, exactamente como les placía. Así que no podían soportar la tiranía de su hermano, como ellos la llamaban. Unas veces decían que él era solo uno de tantos y que, por tanto, no le obedecerían; otras, que no era como ellos y no podía comprenderlos, y que por tanto no le obedecerían. Sin embargo, a veces, cuando él venía y los miraba fijamente a los ojos, se aterraban y no se atrevían a desobedecer, pues él era majestuoso, severo y fuerte. Ninguno de ellos lo amaba de corazón, excepto la hermana mayor, que era muy hermosa y silenciosa, y cuyos

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