si estuviera diciendo: «Confío en ti; ¿no confiarás tú en Aquel que hizo el arco iris?».
For a moment he seemed to stand regarding her, but even while he looked he must have forgotten that she was there before him, for when again he knew that he saw her, though he did not seem ever to have looked away from her, she had changed in the gathering darkness to the phantasm of a daisy, which still gazed up in his face trustingly, and, indeed, went with him to his own door, seeming all the time to say, “It was no child; it was me you saw, and nothing but me; only I saw the sun—I mean, the man that was making the rainbow.”
Y nunca más pudo en su mente separar al niño, a quien no puedo menos que pensar que había visto en verdad, de la margarita que con certeza no había visto, excepto en la atmósfera de su alma turbada y confusa.
Puede que ayude a mi lector a comprender su confusión si le recuerdo el hecho de que Héctor no había comido nada en todo el día.
Tampoco debe juzgar con severidad mi lectora a Annie por haberle dejado salir de casa sin ningún alimento, pues él se había marchado sigilosamente, y había cerrado la puerta con la misma suavidad a sus espaldas, pensando en lo alegremente que comerían juntos cuando él volviera con sus buenas noticias.
Y ahora no le traía nada más que la historia de una pobre mujer y su hijo que lo habían calentado, y de un cobrador de autobús que se había fiado de él para el billete, y de un arcoíris y un niño y una margarita.
“¡Oh, querido, qué travieso, qué travieso!” exclamó Annie, mientras se lanzaba a sus brazos, regocijada. Pero al ver su rostro demacrado y pálido, la sonrisa se desvaneció del suyo, y pensó: «¿Qué le habrá ocurrido?».
Su labio tembló y, buscando con una sonrisa llorosa tranquilizarla, cedió y rompió a llorar.