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nydus/Short FictionPublic
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XII. La cera y la lezna

so on; while the queen sat by herself on a projecting corner of the rock, with her feet in the water, and looked at him sulkily. Many of them kept on plunging and swimming and diving and floating, while they mocked him; and Colin would have enjoyed the sight much if they had not spoiled their beauty and their motions by their grimaces and

—Quiero a mi hijo —dijo Colin.

—Devolved su hijo —gritó uno.

A continuación, una docena de ellos se sumergieron y sacaron un enorme pepino de mar —una criatura espantosa, parecida a un trozo de grasa— y se lo acercaron, diciendo:

“Allí está; baja a buscarlo”.

Otros le ofrecían un bogavante azul, que forcejeaba en sus manos; otros, un centollo; otros, un caracol de mar; mientras algunos le cantaban versos burlescos, completando cada uno el verso que el otro había empezado.

Por fin alzaron del fondo un objeto espantoso. Era como un bebé con la cara medio devorada por los peces, tan solo que tenía una nariz enorme, como el dedo gordo de una langosta.

Pero Colin no se iba a dejar engañar.

—Muy bien, buena gente —dijo—, intentaré otra cosa.

Se arrastró roca abajo de nuevo, sacó la pequeña lezna de zapatero y comenzó a hacer un agujero. Atravesó la roca como si hubiera sido mantequilla, y al sacarla, el agua brotó en un chorro de largo alcance.

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