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nydus/Short FictionPublic
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Marido y Mujer

Cuando su marido volvió a casa, le contó lo poco que a él le importaba oír de la visita que había tenido, y él no puso objeción a que lo invitara a cenar el domingo siguiente.

Al llegar, el señor Dempster vio a un hombre de su misma edad, curtido y corpulento, a quien ya no le quedaba mucha cintura, pero con buena planta y rostro agradable. Se mostró amigable durante la cena, supo apreciar el vino de su anfitrión y contó buenas historias que complacieron al hombre de negocios por demostrar que sabía «de qué iba la cosa».

Le concedió su aprobación más particular, diciéndole a su esposa, bajo el argumento de que era un hombre de mundo, sin nada de la jerga militar propia de él. El señor Dempster no era consciente de que él mismo tenía más manías de negocios que las que cualquier oficial al servicio de su majestad tenía de militar.

Después de esto, el comandante Strong visitaba con frecuencia a la señora Dempster. Eran buenos amigos, no se hacían ningún daño el uno al otro, y el marido no mostró ni sintió el menor celo. Cantaban juntos, de vez en cuando salían de compras y, en tres o cuatro ocasiones, fueron juntos al teatro. El señor Dempster, mientras tuviera sus comodidades habituales, no se moría de pena en ausencia de su esposa, pero sí demostraba un poco más de alegría cuando ella volvía a casa con él que la que él solía mostrar cuando volvía a casa con ella. Esto duró unos pocos meses. Luego el comandante regresó a la India, y durante un tiempo la dama lo extrañó bastante, lo cual, considerando la monotonía de su vida, no era muy sorprendente ni censurable.

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