“¡Y si todavía sigue sentado ahí —pensó—, totalmente solo en la oscuridad!” Salió de la cama a gatas y bajó
“Entre tanto, los otros habían oscurecido tanto la habitación de abajo, que solo el rostro y los cabellos blancos del anciano se alcanzaban a discernir tenuemente entre la multitud umbría. Pues él había llenado su propia mente de sombras, que nosotros, las Sombras, queríamos sacarle fuera. Esas sombras son muy distintas de nosotros, como su majestad sabe. Estaba pensando en todas las decepciones que había tenido en la vida, y en toda la ingratitud con que había tropezado. Y pensaba mucho más en el bien que había hecho que en el bien que los demás habían recibido. «Después de todo lo que he hecho por ellos —dijo, con un suspiro de amargura—, a ninguno le importa un bledo de mí. ¡Mis propios hijos se alegrarán cuando yo me haya ido!». En ese instante alzó los ojos y vio, de pie muy cerca de la puerta, una diminuta figura con un largo camisón. La puerta tras ella estaba cerrada. Era mi pequeña amiga, que se había deslizado sin hacer ruido. Una punzada de terror helado atravesó el corazón del anciano, pero se desvaneció con la misma rapidez, pues abrimos un pasillo entre nosotros para que un único rayo del fuego iluminara el rostro del pequeño duendecillo; y él pensó que era una hija suya que había muerto justo a la edad de su sobrina nieta, la cual ahora estaba allí buscando a su abuelo entre las Sombras. Creyó que ella había salido de su tumba en la fría oscuridad para preguntarle por qué su padre estaba sentado a solas en el día de Navidad. Y sintió que no tenía otra respuesta que darle a su pequeño fantasma que una de la que le avergonzaría que ella oyera. Pero su nieta lo vio ahora y se le acercó con una donosa solemnidad infantil, tropezando una o dos veces con lo que parecía su larga mortaja. Abriéndose paso entre las sombras apiñadas, llegó hasta él, se trepó a sus rodillas, recostó su cabecita de largos cabellos sobre sus hombros y dijo: —¡Abuelito! ¿Estás tiste? ¿No es también tu Día de los Besos, abuelito?”.