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nydus/Short FictionPublic
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Las Sombras

El rey sintió que el suave y deslizante toque penetraba, como el agua, en cada hondonada y sobre la cima de cada relieve de aquella cordillera del pensamiento. Había cerrado involuntariamente los ojos durante la operación, y cuando volvió a abrirlos, tan pronto como el dedo fue retirado, descubrió que se habían abierto en más de un sentido. La habitación parecía haberse expandido por todos lados, hasta el punto de que ya no lograba ver con exactitud dónde estaban las paredes; y a su alrededor las Sombras permanecían inmóviles. Eran altas y solemnes; bastante atemorizantes, en verdad, por su apariencia, a pesar de muchos rasgos notables de lo grotesco, pues se veían exactamente como los retratos de puritanos dibujados por los caballeros realistas, con brazos largos y piernas muy largas y delgadas, de las que pendían pies grandes y flojos, mientras que en sus rostros predominaban la longitud de la barbilla y de la nariz. La solemnidad de su porte, sin embargo, superaba toda la rareza de su forma, de modo que resultaban muy espeluznantes de mirar, vestidos todos como iban de un negro funesto. Pero al rey solo se le permitió echar una sola mirada; pues el operador anterior agitó su palma oscura ante su vista, y una vez más el rey solo vio las paredes iluminadas por el fuego y formas oscuras parpadeando sobre ellas. Los dos que habían hablado por los demás también parecieron haber desparecido. Pero al fin el rey los descubrió, de pie, uno a cada lado de la chimenea. Se mantuvieron pegados a la pared del hogar y se hablaron el uno al otro a lo largo de la repisa; evitando así los rayos directos del fuego, los cuales, aunque la luz es necesaria para que aparezcan ante los ojos humanos, no les sientan nada bien⁠—ni mucho menos les dan vida, como el rey pronto iba a aprender. Transcurridos unos minutos, se acercaron de nuevo a la cama y hablaron así:⁠—

—Ya está oscureciendo, majestad. Queremos decir, ahí fuera en la nieve. Vuestra majestad puede ver, desde donde está tumbado, la fría luz de su

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