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nydus/Short FictionPublic
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VIII. The Lamp

La lámpara

Watho, habiendo dado sus órdenes, dio por sentado que habían sido obedecidas y que Falca había pasado toda la noche con Nycteris, a quien le tocaba el día. Pero Falca no lograba adquirir el hábito de dormir durante el día y a menudo la dejaba sola la mitad de la noche.

Entonces a Nycteris le parecía que la lámpara blanca velaba por ella. Como nunca se le permitía apagarse —al menos mientras ella estaba despierta—, Nycteris, a menos que cerrara los ojos, sabía menos de la oscuridad que de la luz.

Asimismo, al estar la lámpara fija muy alto y en el centro de todo, tampoco sabía mucho acerca de las sombras. Las pocas que había caían casi por completo sobre el suelo o se mantenían como ratones al pie de las paredes.

Una vez, cuando se encontraba así sola, se oyó el ruido de un retumbar lejano: nunca antes había escuchado un sonido cuyo origen desconocía, y este era, por lo tanto, una nueva señal de algo más allá de estas cámaras.

Luego vino un temblor, después una sacudida; la lámpara cayó del techo al suelo con un gran estrépito, y ella sintió como si ambos ojos se le hubieran cerrado con fuerza y ambas manos los cubrieran.

Concluyó que había sido la oscuridad la que había provocado el retumbar y la sacudida, y que, al precipitarse en la habitación, había tirado la lámpara.

Se sentó temblando. El ruido y la sacudida cesaron, pero la luz no regresó. ¡La oscuridad se la había tragado!

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