CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 282 de 790
Table of Contents

XVII

le había tomado la mano con amabilidad y le había dado un beso.

Amy y Louisa Eshton habían exclamado al unísono: «¡Qué encanto de criatura!».

Y luego la habían llamado para que se sentara en un sofá, donde ahora se encontraba, instalada entre ambas, parloteando alternativamente en francés y en un inglés chapurreado; acaparando no solo la atención de las señoritas, sino también la de la señora Eshton y la de Lady Lynn, y dejándose malcriar a más no poder.

Por fin traen el café, y se convoca a los caballeros. Me siento a la sombra⁠—si es que hay alguna sombra en este apartamento brillantemente iluminado; la cortina de la ventana me oculta a medias. De nuevo el arco bosteza; ellos vienen. El aspecto colectivo de los caballeros, al igual que el de las damas, es muy imponente: van todos ataviados de

282