papá, ni de ir tan lejos sin el permiso y la tutela de mamá! ¡Criaturas tan absortas en cuidar de sus caras bonitas, y sus manos blancas, y sus pies pequeños; como si un hombre tuviera algo que ver con la belleza! ¡Como si la hermosura no fuera la prerrogativa especial de la mujer, su legítimo apéndice y herencia! Concedo que una mujer fea es una mancha en el hermoso rostro de la creación; pero en cuanto a los caballeros, que se preocupen tan solo de poseer fuerza y valor: que su lema sea: Cazar, disparar y luchar; lo demás no vale un bledo. Tal sería mi blasón, si yo fuera un
—Siempre que me case —continuó tras una pausa que nadie interrumpió—, estoy decidida a que mi marido no sea un rival, sino un contraste para mí. No toleraré competidor alguno